20 de febrero de 2025
Interponer una demanda es un proceso legal que puede parecer complejo para quienes no están familiarizados con el ámbito judicial. Sin embargo, en muchas situaciones, es la única vía para reclamar un derecho vulnerado o exigir el cumplimiento de una obligación. Desde conflictos contractuales hasta reclamaciones de deudas impagadas o problemas laborales, los motivos para acudir a los tribunales son diversos. Pero antes de dar este paso, es fundamental conocer cuáles son los requisitos, qué implica iniciar un procedimiento judicial y qué alternativas existen para resolver disputas sin llegar a juicio.
Muchas personas creen que interponer una demanda es algo exclusivo de las grandes empresas o de quienes tienen recursos económicos para costear el proceso. Sin embargo, en España, existen mecanismos para garantizar el acceso a la justicia, como el derecho a solicitar un abogado de oficio, en caso de no contar con los medios económicos para contratar a un abogado privado. Esto significa que cualquier persona que cumpla ciertos requisitos de ingresos puede acceder a asistencia legal gratuita, asegurando que su caso sea representado adecuadamente en los tribunales.

El primer paso para interponer una demanda es determinar si realmente es necesario hacerlo. No todos los conflictos requieren llegar a un juicio; en muchos casos, existen alternativas extrajudiciales, como la mediación o la negociación entre las partes, que pueden ser más rápidas y económicas. Sin embargo, cuando no es posible alcanzar un acuerdo y los derechos de una persona están siendo vulnerados, interponer una demanda es la opción más adecuada.
Las razones más comunes por las que una persona decide presentar una demanda incluyen el incumplimiento de contratos, la reclamación de deudas impagadas, los conflictos laborales y las disputas relacionadas con la custodia de menores o el impago de pensiones alimenticias. También existen situaciones en las que una persona se enfrenta a problemas financieros que la llevan a buscar amparo en la justicia, como cuando alguien atraviesa una situación de insolvencia y necesita acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad. Esta legislación permite a particulares y autónomos cancelar o reestructurar sus deudas para poder empezar de nuevo sin la carga de obligaciones económicas impagables.
En este contexto, es importante evaluar todas las opciones antes de iniciar una demanda. Si el problema se debe a una deuda acumulada, en lugar de demandar o ser demandado, quizás lo mejor sea explorar los beneficios de la Ley de Segunda Oportunidad. Si, en cambio, se trata de un conflicto contractual con otra persona o empresa, puede ser conveniente intentar un acuerdo antes de recurrir a los tribunales.
Cuando se ha tomado la decisión de interponer una demanda, el proceso comienza con la recopilación de pruebas y la redacción del escrito de demanda. En la mayoría de los casos, será necesario contar con un abogado y un procurador que representen al demandante ante el tribunal correspondiente. Existen algunos procedimientos en los que la intervención de un abogado no es obligatoria, como en los juicios de reclamación de cantidades menores a 2.000 euros, pero siempre es recomendable contar con asesoramiento legal para aumentar las posibilidades de éxito.
El escrito de demanda debe incluir una descripción detallada de los hechos, la fundamentación jurídica que respalda la reclamación y la solicitud concreta que se hace al tribunal. Una vez redactada, la demanda se presenta en el juzgado competente, que la notificará a la parte demandada. En este punto, comienza la fase procesal, en la que ambas partes pueden presentar pruebas y argumentos antes de que el juez dicte una sentencia.
En los últimos años, la digitalización del sistema judicial ha facilitado la presentación de demandas de manera telemática, agilizando algunos trámites y permitiendo un acceso más rápido a la justicia. Sin embargo, los tiempos de resolución siguen dependiendo de la carga de trabajo de los tribunales y de la complejidad de cada caso.
1. Contactar con un abogado
El primer paso es consultar con un abogado especializado en la materia del conflicto. Un abogado analizará tu caso y te asesorará sobre las posibilidades de éxito.
2. Intentar una solución extrajudicial
Antes de interponer una demanda, se recomienda intentar una negociación con la otra parte. En algunos casos, es obligatorio acudir a mediación o conciliación.
3. Redactar la demanda
El abogado redactará el escrito de demanda, donde se detallarán:
4. Presentar la demanda en el juzgado
La demanda debe presentarse en el juzgado correspondiente según la materia y el domicilio de las partes. En algunos casos, el proceso se puede realizar telemáticamente a través de la sede judicial electrónica.
5. Notificación a la parte demandada
Una vez admitida a trámite, el juzgado notifica la demanda a la parte demandada, que podrá presentar su contestación.
6. Desarrollo del proceso judicial
Dependiendo del tipo de juicio, el proceso puede incluir audiencias preliminares, presentación de pruebas y declaraciones de testigos.
7. Sentencia y ejecución
El juez dictará sentencia y, si es favorable, se podrá solicitar su ejecución en caso de que la parte demandada no cumpla con lo ordenado.
Los contratos son la base de cualquier relación comercial. Algunos aspectos a considerar:
Contratos laborales: Si contratas empleados, cumple con las normativas laborales.
Acuerdos con socios: Define claramente los roles, responsabilidades y beneficios de cada parte.
Relaciones con proveedores y clientes: Detalla los términos de pago, plazos y condiciones.
Una vez presentada la demanda y notificada a la otra parte, comienza un proceso que puede variar según la naturaleza del caso. En algunos juicios, se requiere la comparecencia de testigos o la presentación de documentos adicionales antes de que el juez tome una decisión. En otros, el procedimiento puede resolverse mediante una audiencia preliminar o incluso con un acuerdo entre las partes antes de que se dicte sentencia.
Es importante recordar que interponer una demanda no garantiza automáticamente el éxito del caso. Todo proceso judicial conlleva riesgos y dependerá de la solidez de las pruebas y los argumentos presentados. Además, en algunos casos, la parte demandada puede recurrir la sentencia, alargando el proceso y generando mayores costos.
Por esta razón, es recomendable contar con un abogado experimentado que pueda evaluar las posibilidades de éxito antes de iniciar el procedimiento. Si una persona no tiene los recursos para costear un abogado privado, puede solicitar la asistencia jurídica gratuita a través de un abogado de oficio. Para ello, es necesario cumplir ciertos requisitos de ingresos y presentar la documentación que acredite la situación económica.

Interponer una demanda no siempre es la mejor opción. En algunos casos, existen métodos alternativos para resolver disputas sin necesidad de acudir a los tribunales. La mediación, por ejemplo, es un proceso en el que un tercero imparcial ayuda a las partes a llegar a un acuerdo que beneficie a ambas. Esta opción es especialmente útil en conflictos familiares y empresariales, donde mantener una buena relación entre las partes puede ser fundamental.
Otra opción es el arbitraje, un mecanismo en el que un árbitro toma una decisión vinculante para ambas partes, evitando la intervención de un juez. Este método suele utilizarse en disputas comerciales y contractuales, ya que es más rápido y flexible que un juicio tradicional.
Para quienes están enfrentando problemas económicos graves, la Ley de Segunda Oportunidad puede ser una alternativa viable para reestructurar o cancelar deudas sin necesidad de pasar por un juicio contencioso. En el caso de los emprendedores que enfrentan dificultades financieras, esta ley puede ser una herramienta clave para cerrar una etapa sin deudas y emprender un negocio nuevamente sin la carga de obligaciones impagables.
Interponer una demanda es un proceso que requiere planificación, asesoramiento y, en muchos casos, paciencia. Antes de dar este paso, es fundamental evaluar todas las opciones disponibles, desde la negociación extrajudicial hasta la posibilidad de acogerse a mecanismos como la mediación o la Ley de Segunda Oportunidad.
Si estás considerando interponer una demanda y necesitas asesoramiento sobre la mejor estrategia para tu caso, te invitamos a contactar con nuestro despacho. Evaluaremos tu situación y te guiaremos en cada paso del proceso para que tomes la mejor decisión posible.
Interponer una demanda puede ser una tarea tediosa, por eso se recomienda confiar en profesionales legales, abogados y procuradores capaces de solucionar los problemas sin que te tengas que preocupar de absolutamente nada.
En Pérez Triviño Abogados nuestra principal preocupación eres tú. Confía en expertos que se preocupan por ti y por tu familia.